Protección contra incendios

Se llama protección contra incendios al conjunto de medidas que se disponen en los edificios para protegerlos contra la acción del fuego.

Generalmente, con ellas se trata de conseguir tres fines:

  • Salvar vidas humanas
  • Minimizar las pérdidas económicas producidas por el fuego.
  • Conseguir que las actividades del edificio puedan reanudarse en el plazo de tiempo más corto posible.

La salvación de vidas humanas suele ser el único fin de la normativa de los diversos estados y los otros dos los imponen las compañías de seguros rebajando las pólizas cuanto más apropiados sean los medios.

Las medidas fundamentales contra incendios pueden clasificarse en dos tipos:

  • Medidas pasivas: Se trata de las medidas que afectan al proyecto o a la construcción del edificio, en primer lugar facilitando la evacuación de los usuarios presentes en caso de incendio, mediante caminos (pasillos y escaleras) de suficiente amplitud, y en segundo lugar retardando y confinando la acción del fuego para que no se extienda muy deprisa o se pare antes de invadir otras zonas.
  • Medidas activas: Fundamentalmente manifiesta en las instalaciones de extinción de incendios.

EXTINTORES

Elegir un buen extintor es tarea sencilla si se tiene claro qué es lo que se quiere conseguir y qué peligros tenemos más cerca. Los extintores son necesarios para combatir un incendio en su inicio y evitar que el fuego se propague.

Hay tantos tipos de extintores como tipos de fuego y cada extintor cuenta con una etiqueta que señala qué fuego apaga específicamente.

TIPOS DE EXTINTORES SEGÚN LAS CLASES DE FUEGO

Para ofrecerte una información más clara sobre los tipos de extintores que hay en el mercado, vamos a clasificar en primer lugar las clases de fuego existentes:

  • Clase A: fuegos con combustibles sólidos como madera, cartón, plástico, etc.
  • Clase B: fuegos donde el combustible es líquido, por ejemplo, aceite, gasolina o pintura.
  • Clase C: fuegos donde el combustible son gases como el butano, propano o gas ciudad.
  • Clase D: el combustible es un metal que arde, como puede ser el magnesio, sodio o aluminio en polvo.
  • Clase K: fuegos que se producen sobre aceites y grasas.

En la etiqueta del extintor podemos comprobar qué tipo de extintor es de acuerdo al tipo de fuego que puede sofocar.

La gran mayoría de los extintores son capaces de apagar fuegos sólidos, líquidos y gaseosos, de modo que en sus etiquetas aparecen conjuntamente las letras A, B y C.

TIPOS DE EXTINTORES SEGÚN EL AGENTE EXTINTOR

Otra manera de clasificar los extintores proviene del sistema que utilizan para extinguir el fuego. En ese caso, las clases de extintores son las siguientes:

De agua: adecuados para fuegos sólidos (tipo A) y en espacios donde no hay electricidad. El agua es eficaz para apagar un incendio de madera, por ejemplo, dado su gran poder de enfriamiento, pero no lo es para sofocar fuegos provocados por la quema de gasolinas o aceites, ya que la densidad de estos líquidos es superior al agua y siempre quedaría por encima del agua impidiéndole extinguir el incendio. Nunca deben utilizarse para fuegos tipo C (con gases), ya que el agua conduce la electricidad.

De agua pulverizada: son apropiados para apagar fuegos sólidos y líquidos (tipo A y B), siempre y cuando no haya electricidad, ya que el contacto del agua con la corriente eléctrica podría provocar una electrocución. Ideales para jardines y exteriores, cuentan con una boquilla especial que arroja el agua en forma de niebla. Vaporizar el agua conlleva una mayor efectividad tanto en la absorción del calor, como en la sofocación del fuego.

De espuma: perfectos para fuegos de tipo A y B, sin presencia de electricidad. La espuma genera una capa que desplaza el aire, enfría el material y evita que el vapor se escape y avive la combustión.

De polvo: es el extintor más frecuente y el que solemos encontrar en la mayoría de casas, edificios y oficinas. Sirve para acabar con fuegos de tipo A, B y C y es compatible con la presencia de electricidad ya que, al ser polvo, el riesgo eléctrico desaparece. Actúan químicamente y por sofocación, ya que generan una sustancia pegajosa que forma una barrera entre las superficies de los materiales y el oxígeno.

De CO2: El dióxido de carbono es un gas que no conduce la electricidad y que es capaz de apagar fuegos de tipo A, B y C. Se le conoce como hielo seco o nieve carbónica, y al salir a presión del extintor, provoca un descenso drástico de la temperatura cercano a los 80 grados centígrados bajo cero.

Generalmente, se emplean en aquellos lugares en el que el uso de un extintor de agua o espuma podría producir grandes daños, como puede ser una sala de una fábrica con máquinas de gran valor.

 

Normativa y regulación para el mantenimiento de extintores 

El Mantenimiento de los equipos contra incendios por parte de una empresa autorizada desde siempre ha generado controversias acerca del qué, cómo, cuándo y porque deben estos equipos ser mantenidos.

La normativa UNE 23120 nos regula y guía hacia el mantenimiento de los extintores

La normativa “UNE 23120 Revisión de la norma UNE: Mantenimiento de Extintores de Incendios” del año 2009 es la que actualmente regula todas estas cuestiones antes mencionadas acerca de cómo se debe hacer un mantenimiento de equipos contra incendios.

La vida útil de un extintor es de 20 años, una vez este periodo se haya cumplido los equipos deben ser substituidos por otros equipos que cumplan con la normativa vigente para poder ser certificados por una empresa mantenedora de extintores.

Durante este periodo de 20 años el extintor debe de pasar una serie de pruebas específicas marcadas por la normativa. Estas son el servicio de mantenimiento, una prueba que se debe realizar anualmente y la prueba de presión (retimbrado) cada cinco años. Estos servicios deben ser realizados por una empresa que cuente con los diferentes registros industriales que la acredite como empresa autorizada.

Los pasos a seguir para una correcta revisión del estado de los extintores

Profundizando en el propio servicio, como se debe efectuar en un mantenimiento, en este artículo se enumeran los pasos a seguir para que un servicio de revisión se efectúe correctamente.

1. Situación y adecuación del extintor: Verificar que cada extintor está en el lugar que tiene asignado, que no tiene obstruido el acceso, que es visible o está señalizado y con las instrucciones de manejo situadas en la parte delantera. Verificar que el extintor sea el adecuado al riesgo a proteger.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

2. Verificación del elemento de seguridad (precinto): Verificar la integridad del elemento de seguridad para determinar si el extintor ha sido utilizado o accionado.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

3. Verificación y control del indicador de presión y de la presión: Cuando esté instalado un indicador de presión, comprobarlo. Si no funciona correctamente o si la presión indicada queda fuera de los límites especificados, adoptar las medidas indicadas en las instrucciones dadas por el fabricante. (Véase el apartado 8 de esta tabla).

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna

4. Examen exterior del extintor: Examinar el exterior del cuerpo del extintor y el conjunto de la válvula para detectar corrosión o abolladuras, grietas o daños que puedan menoscabar la seguridad en el uso del extintor. Si no es correcto, véanse las instrucciones del fabricante para la medida apropiada.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

5. Masa del extintor: Pesar el extintor de CO2 de acuerdo con las instrucciones del fabricante y verificar que la masa concuerda con la masa registrada cuando se puso en servicio por primera vez. En el caso de haberse producido una variación del peso, véanse el Anexo I y los apartados 5 y 6.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de dióxido de Carbono.

6. Verificación de la manguera y boquilla de descarga: Examinar la manguera y boquilla de descarga, comprobando que estén en condiciones de uso y asegurarse de que no están obstruidas, agrietadas o desgastadas y reemplazar las que estén dañadas.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

7. Verificación de las instrucciones de uso: Verificar que las instrucciones de operación sean claramente legibles y correctas.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

 

8. Apertura del extintor: Si durante las operaciones anteriores se constata que en el extintor concurren una o más de las circunstancias relacionadas en el Anexo E se procederá a su apertura, realizándose las operaciones descritas en la tabla D.1. (Véase anexo D RECARGA)

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

9. Cumplimentación de la etiqueta de mantenimiento: Rellenar los detalles de la etiqueta de mantenimiento y servicio conforme se especifica en el apartado 11 y Anexo J.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

10. Registro y Certificado: Anotarlo en el registro correspondiente (véase el apartado 5.6) y emitir el Certificado correspondiente.

Obligatoriedad en:

  • Extintores de presión permanente: agua, agua con aditivos y polvo, y columna
  • Extintores de dióxido de Carbono.

 

NOTA: Esta Información está extraida de https://www.previfoc.com/actualidad/normativa-y-regulacion-para-el-mantenimiento-de-extintores

 

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